INTESTINO IRRITABLE (SII); hinchazón abdominal. 

Como he comentado en varias entradas anteriores el síndrome del intestino irritable es un desorden intestinal crónico, caracterizado por episodios de dolor abdominal y un ritmo intestinal alterado, y que cada vez afecta a mas personas, aunque la mayoría pasan sin diagnosticar. Puede tener un impacto perjudicial en el bienestar y la salud global del paciente. Muchas veces (por desconocimiento del tema) los doctores subestiman el impacto que la enfermedad puede tener particularmente en el dolor y la incomodidad que se sufre diariamente.

Se ha visto que la calidad de vida de los pacientes con intestino irritable puede llega a ser parecida a la de los enfermos de trastornos mucho más graves, como por ejemplo la diabetes, la insuficiencia renal, y la enfermedad inflamatoria intestinal (Colitis, Crohn). Por lo tanto, el primer paso para un tratamiento exitoso es que los doctores reconozcan la sintomatología, y a pesar de no ser una enfermedad propiamente dicha, no desestimen la desesperación y síntomas del paciente. La terapia psicológica puede ser muy importante pero no la única intervención.

Otra razón por la que las personas  que lo padecen no  suelen buscan atención médica podría ser  la falta de efectividad de los tratamientos disponibles actualmente . Como  la etiología de esta patología todavía  es desconocida   no existe  tratamiento  único  eficaz.

Puesto que no hay curación para el SII, el tratamiento (a parte de la nutrición) la terapia se enfoca únicamente  en  aliviar los síntomas. Los fármacos antiespasmódicos típicos pueden causar efectos secundarios, y todavía se esta estudiando la eficacia de otros fármacos novedosos, algunos con resultados prometedores.

Con los conocimientos actuales debemos recurrir  siempre a terapias con los mínimos efectos adversos que hayan demostrada una eficacia significativa.

Nueve estudios aleatorizados y controlados con placebo han determinado que el aceite de menta podría ser un tratamiento seguro y eficaz para el síndrome del intestino irritable. Los efectos adversos que se experimentaron en estos estudios e eran suaves y transitorios (y se referían al regusto de la menta, olor de la menta, y una sensación de enfriamiento alrededor de las extremidades del cuerpo.) Todo dependerá de la sensibilidad de la persona, con los suplementos esto siempre es así, y con las dosis se debe mantener el principio de prudencia.

Mi opinión es que, antes de intentar cualquier cosa con mayor eficacia pero mayor riesgo también ,  recurramos a cosas más  naturales.

El ensayo más largo duró sólo 12 semanas, por lo que no sabemos acerca de la eficacia a largo plazo, aunque los beneficios pueden durar al menos un mes después de la interrupción de la intervención , los investigadores creen que quizás esto ocurre por los   cambios duraderos en nuestra flora intestinal durante el tratamiento, como también  ocurre con otros nutrientes por el efecto de ‘arrastre’ (como por ejemplo con la fibra dietética).

Los estudios se realizaron suministrando cápsulas de aceite de menta y combinadas con pastillas placebo. Es decir, parece tener un efecto real. Pero ¿Y si tomamos un té de menta? Esto es lo que yo misma llevo haciendo durante años, aunque realmente nunca se ha probado y  se podría pensar que no sería la infusión lo suficientemente concentrada a comparación  de la cápsula, aunque un cuarto de taza de hojas de menta fresca tiene tanto aceite de menta como algunas de las dosis de la cápsula utilizado en los estudios, que podríamos fácilmente mezclar en un batido, o con fruta congeladas para hacer algo como el porridge para el desayuno.  Siempre he tenido menta en mi jardín.

Los terapeutas necesitamos tratamientos efectivos que sean baratos, seguros y fácilmente  disponibles para la población  general.

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